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El coronavirus está ganando la Copa América de Brasil

Las autoridades brasileñas han reportado 65 contagios por SARS-CoV-2 en cinco días de torneo. Son cinco las delegaciones afectadas, y numerosos los jugadores involucrados. Y aún faltan tres semanas de competencia.

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“Gracias a ustedes de Conmebol por esto. ¡Toda la culpa es totalmente de ustedes! ¿Si se muere una persona qué van a hacer ustedes? Lo que les importa solamente es el DINERO. ¿La vida del jugador no vale nada?” Ese texto cargado de rabia fue escrito por Marcelo Moreno Martins, máximo goleador y principal figura de la selección de Bolivia, quien se perderá al menos toda la primera fase de la Copa América por ser uno de los seis positivos por SARS-CoV-2 de su delegación.

Por ese comentario, publicado en Instagram, Moreno Martins podría ser sometido a un procedimiento disciplinario. El jugador borró el posteo y emitió un comunicado aclaratorio, pero si los encargados de Conmebol así lo deciden, el delantero podría pagar una multa de hasta 50.000 dólares y verse impedido de jugar varios partidos. Sin embargo, su descargo en la red social no surge de la nada y más bien refleja el malestar y el temor de los jugadores ante el creciente número de contagios en una Copa América que se disputa en el país más afectado por la pandemia en la región.

Hasta el 17 de junio, las autoridades de salud de Brasil y Conmebol habían reportado 65 positivos por coronavirus entre empleados del certamen y miembros de cinco delegaciones (Bolivia, Colombia, Perú, Chile y Venezuela). Estos equipos han debido prescindir de personal de apoyo y también de futbolistas. El caso más grave es el de Venezuela, que nominó de emergencia prácticamente a una selección completa al detectar ocho jugadores contagiados, más 5 funcionarios.

El factor dinero

Por ello, al estrenarse en el torneo, Venezuela formó con varios debutantes y cayó inapelablemente por 3-0 ante Brasil. “Aunque los contagios se dieron por una irresponsabilidad en el seno de la selección, donde no se cumplieron cabalmente las medidas sanitarias, es injusto que se obligue a competir a las selecciones de esa manera”, dice a DW Alfredo Coronis, periodista deportivo en radio Hot 94.1 y Directv Sports, en Venezuela. El hecho de que Conmebol autorizara cambios ilimitados de jugadores para reaccionar a los contagios habla de una situación más bien compleja para las delegaciones presentes en Brasil.

“Las lesiones y las enfermedades siempre han sido parte de la realidad del fútbol, pero en una pandemia, una situación extraordinaria, la escala se salió de proporciones”, explica a DW el periodista deportivo Luis Vidal, redactor del sitio estadounidense the18.com/futbol y creador de www.cambiodecamiseta.com. “Venezuela tuvo que llamar un día antes del partido a 15 jugadores de emergencia para enfrentar a Brasil en el debut del torneo. No tuvieron ni tiempo para entrenar. ¿Quién puede ser competitivo así?”, se pregunta el especialista.

Y entonces, sabiendo que el potencial de contagio era muy alto, ¿por qué sencillamente no se suspendió la Copa América? “La única razón es económica, aunque hay varias aristas”, sostiene Vidal. “Jugar en la selección no es solo ‘el orgullo de defender a tu país’, sino que una posibilidad extra de poner dinero en el banco, en una carrera corta”, explica. Los deportistas negocian premios con las federaciones y muchas veces esos ingresos hacen la diferencia para deportistas con menos marketing. “No es casual que quienes más han criticado la decisión de jugar sean los ‘europeos’, que tienen un futuro más o menos asegurado. Sin embargo, para los jugadores de menos cartel, esta Copa América puede representar una posibilidad de negociar aumentos salariales en sus actuales clubes o, mejor aún, ser transferidos a una liga más rentable y relevante”, agrega.

No hay medida que sea suficiente

Además del factor laboral, hay otro que también está relacionado con el dinero. “Conmebol tenía que jugar la Copa América sí o sí, porque están en juego los contratos y se supo que se hizo un adelanto de 4 millones de dólares a las federaciones de cada país por participar, y varias de ellas ya gastaron ese pago”, explica Coronis. “Estos eventos son la fuente de ingreso de la Conmebol y los contratos, por ejemplo los de las transmisiones televisivas, son difíciles de romper sin asumir una pérdida. Conmebol además tiene presión de las federaciones locales que le demandan dinero para pagar premios y mantener el flujo en sus cajas”, añade Vidal.

Esto explicaría por qué la amenaza de la selección de Brasil de no jugar, y la idea deslizada en el mismo sentido por el capitán de la selección chilena, Claudio Bravo, cayeron en el olvido. Hubo varios que debieron tragarse el temor a contagiarse y viajar a Brasil en medio de la incertidumbre, especialmente en un campeonato que no obligó a las delegaciones a vacunarse, pese a que la empresa china Sinovac donó 50.000 dosis con ese fin.

La organización del torneo informará en dos semanas más sobre las variantes del SARS-CoV-2 detectadas en los miles de exámenes PCR que se han realizado a los jugadores e integrantes de los equipos técnicos. La Conmebol asegura que se han tomado todos los resguardos para que el torneo fluya con seguridad, pero escenas como las del venezolano Rómulo Otero posando sin mascarilla junto a fanáticos antes de dar positivo, o del peruano Christian Cueva en una reunión social sin barbijo, hacen que las dudas sobre la efectividad de las medidas no paren de crecer. Hay, sin ir más lejos, 65 personas que dan fe de que, al menos en esta copa, no existe nada infalible para frenar la propagación del virus.

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FuenteDeutsche Welle
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